Cómo mejorar la rentabilidad de tu restaurante sin tocar precios: apuesta por la eficiencia energética con Repsol
Optimizar el consumo energético ya no es una cuestión técnica, sino de gestión inteligente
En un contexto de márgenes cada vez más ajustados y costes operativos al alza, cada decisión cuenta en la rentabilidad de un restaurante. La energía, que representa entre el 6 % y el 8 % de los costes de un negocio hostelero en España, se ha convertido en una de las pocas partidas donde aún es posible actuar sin comprometer la experiencia del cliente.
Porque el reto hoy no es simplemente ahorrar energía. El verdadero reto es ganar rentabilidad sin sacrificar servicio, calidad ni confort.

Durante años, la factura energética se ha asumido como un coste fijo difícil de optimizar. Tarifas contratadas hace tiempo, potencias sobredimensionadas “por seguridad” o instalaciones poco eficientes forman parte del día a día de muchos establecimientos. A esto se suma una realidad operativa clara: el hostelero no siempre dispone de tiempo ni recursos para revisar en detalle su consumo energético.
Sin embargo, la buena noticia es que mejorar la eficiencia energética no exige grandes inversiones ni cambios drásticos en la operativa diaria. Existen medidas concretas, muchas de ellas de rápida implantación, que permiten reducir la factura energética de forma significativa y empezar a notar el impacto desde el primer año, sin afectar a la calidad del servicio ni a la experiencia del cliente.
¿Cómo optimizar el consumo energético con poca inversión?
A continuación, repasamos tres actuaciones que cualquier establecimiento hostelero puede llevar a cabo para optimizar su consumo energético con nula o muy poca inversión.
1. Desplazar los consumos eléctricos a horas bonificadas
Un restaurante medio concentra gran parte de su consumo eléctrico en franjas muy concretas del día: desayunos, comidas y cenas. Esto provoca que una parte importante de la energía se consuma en tramos horarios más caros, sin que siempre sea estrictamente necesario.
- En el caso de establecimientos con tarifa 3.0TD, una gestión adecuada de los horarios permite concentrar determinados consumos eléctricos en horas valle o llano, donde el precio de la energía es inferior. De esta manera, tan solo ajustando el uso de determinados equipos o planificando algunas tareas fuera de las horas punta se puede lograr un ahorro relevante a final de mes.
Por ejemplo, mover 300 kWh del tramo punta al tramo valle puede generar un ahorro de hasta 79 euros mensuales, en función del precio de la energía.
- Para los negocios con tarifa 2.0TD, existen opciones diseñadas específicamente para el sector hostelero. Algunas tarifas, como la tarifa HORECA de Repsol, bonifican hasta 11 horas diarias repartidas en los tramos de mayor actividad del sector: desayunos (de 7 a 10 am), comidas (de 1 a 5 pm) y cenas (de 8 a medianoche).
En estos casos, concentrar los principales consumos eléctricos dentro de los tramos bonificados puede traducirse en un ahorro superior a 30 euros al mes por cada 300 kWh desplazados.
Más allá de la tarifa concreta, la clave está en una idea sencilla: alinear el consumo energético con el ritmo real del restaurante.
2. Optimizar la potencia contratada
Otro de los puntos críticos en muchos restaurantes es la potencia eléctrica contratada. Con frecuencia, las potencias se fijan con un margen excesivo “por si acaso”, lo que incrementa innecesariamente el término fijo de la factura eléctrica.
Revisar la potencia contratada no implica asumir riesgos en el funcionamiento del negocio, sino ajustar la contratación a la realidad del consumo. En muchos casos, un análisis básico permite detectar potencias sobredimensionadas que pueden reducirse sin afectar al servicio ni provocar cortes.
Como referencia, una reducción de 3 kW en la potencia contratada puede suponer un ahorro aproximado de 150 euros al año, únicamente en el término fijo de la factura. Un ajuste sencillo que, sumado al resto de medidas, contribuye de forma directa a mejorar la rentabilidad del negocio.
3. Sustituir los halógenos por tecnología LED
En un restaurante medio, la iluminación representa alrededor del 10 % del consumo eléctrico total, ya que permanece encendida durante muchas horas al día. Sustituir la iluminación tradicional por tecnología LED es una de las medidas más eficaces para reducir el consumo sin que el cliente perciba ningún cambio negativo en el ambiente del local.
El uso de iluminación LED permite reducir hasta en un 80 % el consumo asociado a la iluminación y, además, alarga considerablemente la vida útil de las bombillas, reduciendo los costes de mantenimiento. En un bar de aproximadamente 120 m², el ahorro puede situarse en torno a los 60 euros mensuales, lo que supone unos 720 euros al año.
Además, este tipo de actuaciones puede generar Certificados de Ahorro Energético (CAEs). Gracias a estos certificados, el establecimiento puede monetizar los ahorros energéticos obtenidos y recibir un ingreso adicional. En muchos casos, el ingreso por CAEs puede cubrir entre el 70 % y el 100 % del coste de los equipos LED, reduciendo de forma significativa el retorno de la inversión y permitiendo rentabilizarla de manera anticipada.
La eficiencia energética como decisión de gestión
Para un restaurante medio, la eficiencia energética no es una cuestión de grandes inversiones, sino de decisiones inteligentes. Ajustar la tarifa eléctrica, optimizar la potencia contratada o invertir en equipos eficientes como la iluminación LED, aprovechando además los CAEs, permite reducir de forma considerable la factura energética y mejorar la rentabilidad del negocio desde el primer año.
La energía, bien gestionada, deja de ser un coste fijo inevitable y se convierte en una auténtica ventaja competitiva.
¿Cómo ser más eficientes con Repsol?
Repsol ofrece asesoramiento especializado para establecimientos hosteleros, tanto en la optimización de la tarifa eléctrica como en la revisión de la potencia contratada y el acompañamiento en proyectos de eficiencia energética. Así, analizan cada caso de forma personalizada para identificar oportunidades de ahorro sin afectar al servicio ni a la experiencia del cliente.
* Factores de los que dependen estos ahorros: Precios de la energía (tramo bonificado y no bonificado) y precios de la potencia contratada.